Se trata de un interesante túnel del tiempo de la historia reciente de Bilbao que recorre Abandoibarra, Zorrozaurre, Lutxana, Barakaldo y Sestao. Combina la más rabiosa modernidad del Botxo desde el Ayuntamiento hasta Olaveaga -tramo en el que se pueden admirar el Guggenheim, las torres Isozaki e Iberdrola, la pasarela del P. Arrupe o el Euskalduna-, y los decrépitos cadáveres industriales de Zorrozaurre, Lutxana o Barakaldo, fruto del tránsito hacia la reconversión de los 80 que sufrió la siderurgia, el sector petroquímico o la construcción naval ubicadas históricamente en la margen izquierda y que aún muestran sus hierros y critales rotos, oxidados por culpa del abandono, la salinidad del ambiente o la contaminación provocada décadas atrás, de cuyas heridas aún se recupera tímidamente el cauce fluvial del Nervión. La mayoría del trayecto dispone de bidegorri en excelentes condiciones y sin desniveles, apto para cualquiera.
















Comentarios recientes